Entrevista a Axel Bachmann

Por Daniel Perchman
30/04/2020

“No recuerdo quien escribió esta definición pero coincido: Lo siento mucho por aquellos que no tuvieron la oportunidad de conocer el ajedrez y cuanto te puede llegar a atrapar”.

En su foto de perfil, Axel sostiene sobre sus rodillas al pequeño Tomás, que en ese entonces no llegaba a un año de vida. Delante de ambos un gran juego de ajedrez es apenas una excusa. Podría ser una pelota de fútbol, otra de las pasiones que une a padre e hijo.  

Esta vez, la cuarentena nos lleva a hablar con uno de los mejores ajedrecistas paraguayos de todos los tiempos. La charla duró más de un día y escudriñó por varios rincones. Repasamos su evolución desde que jugaba torneos por golosinas en Ciudad del Este hasta que vencía a quién llegó a estar segundo en el ránking mundial, el ruso Morozévich.

Nos confesó “off the record” que hubiera preferido compartir la delantera con Rodrigo López en Olimpia de Paraguay que conquistar tantos títulos y logros ajedrecísticos. Hablamos de los mejores jugadores latinos y compuso su jugador ideal de todos los tiempos. Ahondamos en sus miedos y sus pasiones. 

Entrevistar a Axel Bachmann ha sido un verdadero placer. La charla se podría haber dado en Ciudad del este, Asunción o la Isla de Man. Nada cambia. Pues, a diferencia de aquel gran escritor que dijo: “Mi patria es mi infancia”; para Axel Bachmann es claro; la patria está, donde estén sus seres queridos.

  1. ¿Cuales son los primeros olores y colores vinculados al ajedrez?

La primera imagen que tengo del ajedrez es al lado de mis hermanos mayores. Ellos ya jugaban. Todos empezamos a través de mi papá que fue quien nos enseñó nuestros primeros movimientos. Yo debería tener unos cinco años.

La segunda imagen que me viene a la mente, es jugar contra los chicos de Ciudad del Este, mi ciudad natal. Jugábamos partidas por golosinas. Son recuerdos muy vívidos.

  1. ¿Cuáles son los momentos que más has disfrutado vinculados con el ajedrez? Podríamos estar hablando de un torneo, una partida o simplemente una ronda de partidas rápidas con amigos.

Es difícil elegir un momento preciso. Tengo muchos momentos muy muy felices vinculados al ajedrez.

Si tuviera que elegir un gran momento que marcó mi futuro, diría el campeonato panamericano sub dieciséis en Camboriú en el año 2005. 

Era mi décimo intento y nunca había logrado subir al podio, no había quedado siquiera entre los tres primeros.

  1. Hablemos de las personas que han tenido que ve con tu meteórico ascenso. Desde tus inicios hasta ahora.

Hubo muchas personas que tuvieron directa o indirectamente influencia en mi crecimiento como jugador.

Primero mi familia. En varias ocasiones que yo estuve por dejar recibí el empujón de ellos para continuar.

Luego diría que me ayudó mucho el dúo Julio Ingolotti y Luis Patriarca que fueron quienes incentivaron a un grupo de chicos aquí en Ciudad del Este. A Patriarca varios de los lectores lo van a conocer. Él fue campeón de Paraguay en varias oportunidades, jugó olimpiadas y muchos torneos más. Ingolotti si bien fue campeón nacional y también jugó olimpiadas, pero se dedicó más a la dirigencia. 

Después debo mencionar a un entrenador cubano llamado Luis Valdez. Con el principalmente me formé. Tuve una capacitación muy integral durante mi niñez.

Otro nombre importante durante mi niñez y mi adolescencia es el de Cristóbal Valiente. Demasiado noble. Un tipo muy sabio. Me ayudó en la parte conceptual, del ajedrez y me acompañó a muchos torneos. Siempre tenía un consejo oportuno.

Jorge Gómez Baillo y Gilberto Hernández también fueron personas muy importantes, aunque quizás en trechos más cortos de tiempo.

  1. Mencióname un espejo en tu país y uno en el mundo en el terreno deportivo

Creo que espejo inicialmente fue Zenón Franco por ser el primer gran maestro. Pero espejo en su significado más profundo, y corro el riesgo de muchas bromas con esta respuesta, ha sido José Cubas. Un jugador muy querido acá en Paraguay al igual que Zenón. El tema es que en ese entonces dedicarse al ajedrez profesionalmente era un tabú, y el quebró esa valla. Fuimos juntos a varios torneos y observar su responsabilidad y disciplina fue muy importante.

A nivel mundial hay varios, pero si tengo que quedarme con uno diría Aronián. Primero porque me encanta su juego. Segundo porque siempre está comportándose como un caballero. Es un gentleman, educado, cortes, dentro de lo que se espera de un jugador de su talla.

  1. Te voy a pedir que elijas un jugador ideal, tomando diferentes aspectos del juego. Lo que Panno describió como una especie de “Frankenstein ajedrecístico”.

Vamos a ver cómo nos va.

De apertura coloco a Kasparov. Si bien son otros tiempos me parece que él marcó una diferencia con el resto. Trabajaba muy muy duro, y sin presencia de la computadora eso se sentía mucho más.

En el medio juego me inclinaría por Krámnik. Me encanta el ajedrez de él. Tiene una clase superior, un concepto impresionante.

En el final obviamente tengo que poner a Magnus Carlsen. Él es capaz de inventar cosas donde no las hay. Sacar ventaja de situaciones mínimas.

Desde el punto de vista mental tengo que volver a poner a Magnus. Yo soy un fiel seguidor de su juego y de la forma en que él encara. Creo que una diferencia de él con el resto y como se explican tantos años de reinado, es la parte psicológica. Ahí tiene una diferencia muy grade. 

  1. Hablemos de tres libros que tengan que ver con tu evolución ajedrecística en distintos momentos.

Cabe remarcar que de chico aprendí con mis profesores y de jugar en línea. Tenía autorizado una hora por día para jugar. Entonces no leía mucho.

Pero después si voy a nombrar los libros que influyeron en distintos momentos.

“Mi Sistema” de Nimzowitch es un libro formidable.

Leí íntegramente los tomos “Tratados general del ajedrez” de Roberto Grau.

Son libros muy buenos.

Finalmente los libros que me marcaron ya siendo maestro, pero influyeron mucho en mi evolución. 

El “Manual de finales” de Dvoretsky y el “Excelling at positional chess” de Jacob Agaard. Este último tuvo un impacto gigante en mi juego.

  1. ¿Dos partidas tuyas que elegirías para dar clases?

Tendría que citar una partida que jugué contra Tristán. Fue en el club Torre Blanca entre el año 2010 y el 2011. Tiene el aspecto táctico y posicional. Me gustó mucho como jugué esa partida.

La otra sería contra Morozévich. Una partida de corte posicional. Era última ronda y él estaba liderando, entonces tenía muchos condimentos. No era el mejor Morozévich, pero sigue siendo un gran jugador que merece el mayor respeto.

  1. Ahora hablemos de dos partidas que te vengan a la mente por su belleza.

Desde el punto de vista de la belleza elegiría una partida que Kasparov le gana a Topalov, cuando le saca a pasear el rey. Un partida muy bonita.

La otra partida que no puedo olvidar desde el punto de vista estético es un final que le gana Shirov conduciendo las piezas negras, a Topalov.

Ahí hay una jugada que muchos consideran la jugada más espectacular de la historia del ajedrez. 

  1. Descríbeme lo que recuerdes de los jugadores más fuertes que hayas enfrentado.

A Anand lo enfrenté el año pasado en el súper abierto Isla de Man.  Fue sublime para mi carrera enfrentarme a un jugador de su nivel. Por otro lado jugar con alguien tan agradable, a quien tanto admiro, y jugar en un nivel pobre me puso un poco triste.

Con Krámnik jugué en un torneo de rápidas. Fue como jugar contra mi guía, el jugador al que más admiré a lo largo de mi carrera.

Contra Nakamura en la última ocasión perdí, pero venía de tres tablas consecutivas.

Tiene que entrar Anish Giri, que está hace muchos entre los diez mejores jugadores del circuito. El me encontró en unos mejores momentos de mi carrera e igual me barrió del tablero.

Por último sumaría a Radoslaw Wojtaszek a quien enfrenté en la primera ronda del abierto de Isla de Man. Con él fueron tablas. Un empate con sabor amargo, porque fueron muchas horas de lucha y no pude obtener la victoria.

Voy a poner a Morozévich, aunque no lo enfrenté en su mejor momento. Creo que cuando Topalov era campeón del mundo él era número dos. 

Sumaría al Gran Maestro húngaro Rapport y al ucraniano Korobov, jugadores de más de 2700 puntos de puntuación y entre los mejores jugadores del mundo en el ranking.

  1. ¿Crees que los ajedrecistas son inteligentes por definición, o quizás sea un tributo que se les atribuye exageradamente?

Es un tema subjetivo creo. Siempre han ligado el ajedrez a la inteligencia. Es claro que te ayuda a desarrollar la capacidad mental. Yo creo que el nivel tiene que ver más con el interés y la pasión que con la inteligencia. Pero hay distintos tipos de inteligencia como la emocional. Y quizás los ajedrecistas al focalizarnos tanto en este juego dejamos de lado otras áreas. Supongo que sucede con cualquier persona que desarrolla más un área específica, termina dejando de lado otras.

  1. Si te pido que me digas cinco jugadores latinos de la actualidad, hablando de la fortaleza de cada uno.

Primero diría Alan Pichot. Creo que es el jugador que más creció. Es un jugador muy pujante, siempre busca la victoria y a eso le está sumando un trabajo muy fuerte.

Sandro Mareco es un jugador que siempre está clasificando muy bien en todos los torneos latinoamericanos. También a nivel internacional obtuvo muchos triunfos relevantes. Creo que también tiene se destaca por el sacrificio. Obviamente que el talento es común a todos estos jugadores.  

Tendría que nombrar a Iturrizaga de Venezuela. Si bien está pasando por un bajón, es algo por lo que atravesamos todos los jugadores y sin dudas va a volver a su nivel. Tiene muy buen ajedrez. Es un jugador muy flexible. Puede inventar, encontrar un golpe táctico en cualquier posición.

Voy a poner en cuarto lugar a Cristóbal Henríquez, jugador de Chile. Llegó a 2600 puntos de ránking. Siempre que jugaba con él tenía la sensación que tenía para mucho más. En un momento algo comenzó a hacer diferente y pegó el salto de 2500 a 2600 de puntos ELO.

En el podio tendría que terminar con Julio Granda. Si bien casi no compite, es un jugador que cada vez que juega da la sensación de hacer fácil aquello que es difícil. Es un jugador fantástico que demuestra una compresión del juego fuera de lo usual. Es la muestra fehaciente del talento.

  1. ¿Un atributo de tu juego y un punto que tengas que mejorar para continuar evolucionando?

Como fortaleza creo que puede ser el planteamiento de las partidas. Suelo encontrar el terreno que más le incomoda a mi rival o de encontrar ciertos huecos en el juego de mi oponente. 

Como punto flojo pondría el cálculo. En los últimos años sobre todo, cada vez que entraba en complicaciones sentía que iba a terminar mal parado. Esto tiene una consecuencia directa en la confianza, y en la alta competencia es como ir a la guerra sin fusil.

  1. ¿Una pasión?

Una pasión dentro del ajedrez es la competencia. Siempre me ha apasionado el aspecto competitivo. Saber que hay jugadores superiores, que uno debe esforzarse y crecer para derrotarlos. No recuerdo un solo día en que no haya visto algo de ajedrez desde hace muchos años y en cada ocasión veo un tema o una idea que no había visto antes. Eso es muy atrapante.

Me animaría a decir que el futbol es mi gran pasión, incluso mayor que el ajedrez. Obviamente no he tenido las mismas condiciones. Soy capaz de ver un partido de la primera de Arabia Saudita. Veo estadísticas todo el tiempo, me atrapa mucho. Y mi equipo es Olimpia.

  1. ¿Cuáles son los miedos de Alex Bachmann, si es que los tienes?

Si lo vinculo al ajedrez a medida que avanza la tecnología tengo mucho miedo que esto sustituya la parte creativa, la faceta artística. Siempre digo que me hubiera gustado jugar en la época romántica en que la computadora no era parte del escenario. Era una lucha en la que prevalecía la creatividad, la comprensión, la fuerza y el cálculo. 

Fuera del ajedrez siempre he tenido terror a que le ocurra algo a un ser querido. Más ahora en tiempos de pandemia. Esa incertidumbre de no saber qué va a pasar también me genera miedo. 

  1. Háblame de algo que le hayas dado más valor con el confinamiento, con esta especie de desastre mundial que ha ocurrido.

La unión familiar es el mayor valor. Si bien en general somos los latinos muy de la familia, en estos tiempos tan complicados esto se acrecienta. Hace que uno se sienta más frágil aún y vele por la salud de los seres queridos. En estos tiempos de tanta incertidumbre valoro aún más el poder estar en familia y poder disfrutar a mis dos padres.

  1. Dejemos por un momento la fuerza deportiva. Que jugadores elegirías para jugar un partido de fútbol, tomar unas cervezas o comer un asado.

Voy a armar un quinteto nacional de Paraguay.

De Golero pongo a Jorge “Chipi” Vera. Hoy es un reconocido periodista deportivo, pero como ajedrecista fue fantástico. Lo pongo de golero porque si sale no pasa la pelota. 

Atrás pongo a Jorge Brítez, hoy en día diputado, pero un ferviente amante del ajedrez.

De Costado a “Monchi” Gamarra, de esos jugadores rústicos que se necesitan. 

Como armador, como buen zurdo, hace diez años atrás y alimentando a nuestro “Killer” me pongo yo.

Y adelante al gran José Cubas.

  1. Un escritor al que siempre vuelvas.

Si bien en gran parte de mi adolescencia y juventud no fui un lector asiduo, un escritor que tengo que nombrar es Helio Vera. Un escritor no tan conocido a nivel internacional como Roa Bastos, pero me gustaba mucho su estilo.

  1. Nómbrame una película en la historia del cine que podrías ver una y otra vez.

La película que podría ver una y otra vez es “Gladiador”. Me parece una película suprema. 

De las recientes la que me pareció formidable fue “The Joker”. Refleja cosas que suceden hoy en día con una sociedad muy hipócrita.

  1. Cuéntame alguna anécdota divertida que haya ocurrido en los circuitos, o fuera de las canchas.

Tengo demasiadas anécdotas.

Hay una que es muy divertida, con un personaje muy conocido que es Yan Nepómniaschi. Era un jugador muy fuerte de nuestra categoría y aún no había salido campeón ruso. Estábamos jugando en un mundial de categoría y yo iba bastante bien sobre la mitad del torneo. Entonces me toca enfrentarlo. Yo en ese entonces no tenía conocimientos teóricos y a “e4” jugué “b6”, no sé ni cómo se denomina esa apertura. A los pocos movimientos estaba en una posición muy inferior. Así pasamos toda la partida hasta que al final logro escaparme y terminamos empatando. Yo terminé con una sonrisa de oreja a oreja y él estaba casi llorando. Cuando nos levantamos a lo lejos estaba su abuela, gesticulando y gritándole improperios de todo tipo (Risas).

Pasan los años y me toca jugar con él en un torneo de blitz en Moscú. Ya era una figura consagrada, quizás no al nivel altísimo que está ahora. Entonces cuando me siento me saluda y sonriendo me dice “tanto tiempo”. Y yo le dije que me sorprendía que él se acordara de mí. Entonces me dice “¿Cómo me voy a olvidar de alguien que me jugo “b6”y me empató? 

  1. ¿Cómo definirías el ajedrez?

El ajedrez es una mezcla perfecta de arte y ciencia. No me importa demasiado la discusión si es o no deporte. Una de las cualidades que más valoro es el aspecto artístico, la creatividad y esas figuras únicas que se presentan.

No recuerdo quien escribió esta definición pero coincido: “Lo siento mucho por aquellos que no tuvieron la oportunidad de conocer el ajedrez y cuanto te puede llegar a atrapar”.

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