Maestro Internacional con gran futuro

Claudio Coppola

por: Fabricio García

Pasados casi cinco meses desde la disputa del Campeonato Zonal Absoluto, certamen clasificatorio para el Mundial de ajedrez, El Celeste tuvo la posibilidad de dialogar “mano a mano” con uno de los consagrados uruguayos en dicho certamen, y grata revelación, Claudio Cóppola (foto).
El joven -quien hasta hace poco defendió a Uruguay internacionalmente en categorías juveniles- se posicionó en el quinto lugar de la competencia, y peleó hasta la última partida la chance de obtener un boleto a la magna cita. Finalmente, y aunque la hazaña no llegó, no se quedó con las manos vacías.
“Me fue mucho mejor de lo que esperaba. Hice seis puntos y medio, y terminé jugando partidas de desempate, para clasificar al Mundial. Obviamente, todos mis rivales en esa instancia, fueron profesionales, y era más que complicado. Sin embargo, con la buena actuación que tuve, conseguí el título de Maestro Internacional, que resultó lo mejor que conseguí en mi carrera”.

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Claudio, fue el cuarto ajedrecista uruguayo en la historia en llegar a semejante logro, y el mayor exponente celeste en el Zonal, por encima de Manuel Larrea (puesto 7) y Nicolás López (puesto 9).
“Me tocó ganarle al único Gran Maestro uruguayo, Andrés Rodríguez, y después, a Diego Flores, prerankeado número uno del torneo, campeón argentino, y mejor rival contra el que me ha tocado competir. Motivacionalmente, fue algo muy positivo para mi carrera”.
Según establece la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), hay tres formas de convertirse en Maestro Internacional: la primera, y más común, es tener tres buenas cosechas en certámenes de categoría; la segunda, es llegar a 2400 puntos en el ranking Elo; y la tercera, y camino más corto, la de sobresalir en torneos internacionales –como el Zonal-.
“En realidad, mi objetivo era el título de Maestro FIDE, que es un nivel inferior. Se logró algo bastante impensado, y ahora, mi próxima meta es clasificar a los Juegos Olímpicos de ajedrez, que son a fines de 2014. La carrera de abogacía, seguirá siendo mi prioridad, pero, en caso de llegar, quizás tome la opción de tomarme un semestre, y dedicarle mucho más tiempo al deporte”.
Con los avances en la tecnología, el estudio y la dedicación antes de una competencia, ha tomado una importancia muy grande en los últimos años. Existen ejercicios específicos que ayudan a aumentar la concentración, libros, pero, hoy en día, “estudiar”, en ajedrez, significa, mirar partidas.
“Se supone que, viendo los movimientos que realizan los jugadores fuertes, algo se aprende –aunque sea, por ósmosis-. Personalmente, he tenido rachas de muchísimo estudio, y otras en las que no pude hacerlo de manera continua. Lamentablemente, no tuve mucho tiempo de preparar el Zonal de la mejor manera, porque estaba en época de parciales en la facultad. A medida que se me iban dando los resultados, trataba de dedicarle, aunque sea, media hora antes de jugar”.
La pasión por el ajedrez, fue algo que Cóppola –como ocurre con muchos deportistas- heredó de su familia. Su padre y su abuelo, lo jugaban a menudo, y Claudio, desde muy pequeño, adoptó las enseñanzas de sus progenitores.
“Cuando nos mudamos a Pocitos, me anoté en el club Banco República, para hacer piscina, y otras actividades. Un día, se me dio por probar el ajedrez –yo ya sabía jugar porque mi padre y el abuelo me habían enseñado-, y después, a los 11, empecé a tomar clases”.
Desde entonces, se fue convirtiendo en uno de los pupilos del actual presidente de la Federación Uruguaya de Ajedrez, Bernardo Roselli, quien, actualmente, se encuentra en los escalafones más altos del ranking uruguayo elaborado por la FIDE.
“Bernardo fue mi primer profesor, digamos. Fue con quien más aprendí, sin duda, y es uno de mis referentes a nivel local, junto con Andrés Rodríguez. A nivel internacional, no fanatizo por ningún jugador en especial, pero, obviamente, me gusta mucho el estilo de Magnus Carlsen y Vladimir Kramnik”.

Apuntes:
• Claudio César Cóppola De León, nació el 3 de octubre de 1992.
• Sus padres, Graciela y Julio, son ingenieros navales, y sus hermanas, María Eugenia y Florencia, economista y publicista.
• En su etapa como juvenil, participó en los Juegos Sudamericanos Escolares de Buenos Aires, con tan solo 12 años. Además, defendió al país en campeonatos Sudamericanos y Panamericanos.
• A nivel local, llegó a su primera final del Campeonato Uruguayo Absoluto con 15 años, en 2008. Luego, repitió esa actuación en las ediciones 2009, 2012 y 2013. Fue campeón del Nacional Interclubes en cinco ocasiones, con su club, Banco República.
• Además de ajedrez, practica bowling.
• Una frase: “En la elite, hay solo dos estilos: el ganador, y el perdedor” (Vladimir Kramnik, ex campeón del mundial).

Acerca del autor

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Academia nau64 dirigida por el Maestro y Arbitro FIDE Jose Riverol. Clases para todas las edades, presenciales o por Internet.