Equipo Olímpico Femenino

La Olimpíada llega a su fase final
El equipo Olímpico femenino suma experiencia y lucha por mejorar su preclasificación.

Por: Esteban Jaureguizar

Estamos en la maravillosa ciudad de Estambul, otrora Bizancio y Constantinopla, capital de varios de los grandes imperios del mundo antiguo y medieval. En ella se respira historia y cultura, y en ella se disputa también la octogésima olimpíada de ajedrez.
Y los representativos orientales una vez más están en la pelea. Cada uno con sus objetivos bien marcados, y trabajando con muchísima fuerza para alcanzarlos.
La tarea no es fácil. El crecimiento del ajedrez mundial permite que casi todos los países puedan presentar cuatro tableros bien competitivos, lo que hace algún tiempo atrás aún no se verificaba, y después de una derrota siempre se podía remontar porque te tocaba “una fácil”. Para bien del ajedrez, ahora no existen estas “rondas de descanso”…

El equipo femenino viene presentando una actuación en la que alternó buenas y no tanto, aunque las primeras parecen ser muchas más que las segundas. En el inicio, a pesar del 0 – 4 frente a la poderosa Eslovaquia (preclasificada 16), creo que se mostró toda la potencialidad del equipo, ya que nuestras encumbradas rivales tuvieron que trabajar muchísimo en los cuatro tableros para anotarse los puntos. Incluso en casi todos los casos, las partidas deberían haber concluido empatadas, si las nuestras hubiesen tenido un poco más de la experiencia que, justamente, vinimos a buscar.
Luego alternamos importantes triunfos con derrotas por la mínima, en matches que bien pudieron haber terminado con mejor suerte.

Pero más allá de los puntos cosechados –y los por cosechar, porque aún restan cuatro jornadas- es importante de cara al futuro el trabajo que estas jugadoras están realizando bajo la capitanía del experimentadísimo GMI argentino Alejandro Hoffman, y que comenzó mucho antes incluso de la concentración en Baños de Montemayor.
La seriedad en el análisis de las partidas jugadas, puntualmente después de la cena, la profundidad en la preparación de aperturas –donde probablemente se vea el avance más notorio, ya que muchas partidas se plantearon muy bien desde el “laboratorio” instalado en la habitación de los capitanes Hoffman y Rivera-, y sobre todo, la voluntad de presentar batalla siempre.
La pregunta más difícil le corresponde a Alejandro cada noche: Quién quiere descansar mañana?  Y para alegría del capitán – y también para meterlo en un lino problema-, hasta ahora, llevamos cero mano levantada en siete rondas… vamo arriba la celeste!!


Faltan aún cuatro partidas, pero como vemos, ya hay algunas cositas para empezar a pensar. Y como para empezar a entusiasmarse con un grupo que, junto a unas cuantas que las esperan en el paisito, pueden comenzar a liderar el resurgimiento del ajedrez femenino en el Uruguay. Ellas están marcando el camino…

Gracias Esteban!

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