El Peón Lola!

Érase una vez, un peón llamado Lola que quería convertirse en Dama. Para ello tenía que enfrentarse a un cruel ejército de piezas enemigas, luchar con ellas en batallas llenas de peligros y conseguir llegar al inicio de las posesiones del ejército contrario.

Al principio, Lola avanzó dos casillas de un salto.

-Ya sólo me quedan cuatro casillas para conseguir mi objetivo- pensó la pequeña Lola.

De repente, un caballo árabe negro le salió al paso queriéndola aplastar!, pero Félix, un Lancero (Alfil) blanco, corrió a su defensa derribando al caballero negro. Lola, con los ojos llorosos y asustada, pudo avanzar una casilla más.

Lola vio que su amiga la Torre Ángela estaba abriéndole paso hacia su destino, por lo que pudo avanzar una casilla más.

– Pasa Lola, correee!! tú puedes, ya sólo te quedan dos pasos para cumplir tu sueño.

– Gracias Ángela!!

Pero la malvada Reina negra sentada en su trono veía enfurecida como su ejército caía en el campo de batalla, pero aún tenía esperanzas de lograr la victoria. De pronto gritó:

-¡Cielos y Tierras! que hace este insignificante peón tan cerca de mis dominios?

-Captúralo Caballero Miguel! y no me importa si se derrama sangre! Quiero la victoria o si no te quitaré tu rango.

Miguel era un corpulento y cruel caballero. Apuntó a Lola con su afilada lanza por la diagonal negra.

Pero Lola avanzó una casilla más, logrando escapar de la persecución del lancero que la hirió en un brazo.

– Ya sólo me queda una casilla más! pensaba Lola, pero mi brazo me duele, no se si podré llegar, descansaré un poquito.

–  ¡LOLA, LOLA! DESPIERTA, aguanta, yo te protegeré, ¡Haz tu sueño realidad! -gritó Ángela la Torre blanca-.

Ángela avanzó hasta el inicio de las posesiones negras y exclamó al Rey enemigo:

-JAQUE!

Este ataque sólo podía ser defendido por la malvada reina negra que enfurecida decía:

– Inútil Torre Blanca! ya eres mía y avanzó hasta derribarla.

Ángela al caer gritó:

– Yo me sacrifico amiga Lola, ahora la victoria es tuya.

Y así la pequeña Lola pudo derribar a la Reina negra conviritiéndose a su vez en una hermosa Dama blanca y dando la victoria a su ejército.

Y nunca más hubo guerras en este campo de batalla entre blancas y negras.

¡JAQUE MATE!

Elena Borrego Higueras.

Fuente: Ateneo de Caceres

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